Los beneficios de ser padre

Hace unos cuarenta o cincuenta años, el rol del padre era el de proveedor del hogar, el llamado a poner la ley y el orden (“llega tu padre y le aviso”) y el que pasaba trabajando y lo veíamos con algo de suerte en las noches.

Actualmente, el padre se encuentra mucho más involucrado en la crianza y guía de los hijos, comparte tareas como llevar a los niños al médico, ir de compras al supermercado, participar en la comunicación con la escuela, realizar las tareas del hogar, etc., convirtiéndose en uno de los modelos de equidad y equilibrio.

Si la figura del padre está presente, su rol es proteger y ser modelo a través de todo aquello que hace y deja de hacer. Por esta razón, es de vital importancia convertirse en una figura paterna sana que da seguridad y confianza, y así, les ayuda a crear una imagen positiva de sí mismos a los niños. Se ha demostrado en varios estudios que una relación cercana marcada por una presencia activa y estable del padre, contribuye a la formación de una autoestima elevada en los niños, satisfaciendo necesidades psicológicas básicas como identidad, pertenencia y autoconfianza.

Pero los beneficios de una relación sana padre-hijos es de dos vías. El informe “Panorama del estado de los padres en el mundo”, de MEN CARE, cita estudios que dan cuenta de que “una distribución mas equitativa de los cuidados esta asociada con una reducción en los índices de violencia contra los hijos e hijas”. De igual forma, destaca que los niños y niñas han mostrado un mejor rendimiento académico y buena salud mental. De acuerdo con la misma fuente, los padres que han decidido intervenir activamente en la crianza de sus hijos viven más, presentan menos problemas de salud física y emocional, menor tendencia a abuso de drogas y, en resumen, dicen ser más felices.

Es importante mencionar que se puede ser un buen padre y estar presente en la vida de los hijos independientemente del estado civil o de si se vive o no en la misma casa con los niños. El rol del hombre es resultado de la apertura al diálogo entre madre y padre, del poder llegar a acuerdos y poner como prioridad el bienestar de los niños.

Con todo esto, no debemos permitir que una cultura que ha estereotipado el rol del padre como alejado de las emociones y de las manifestaciones de ternura, limite la participación del hombre en la crianza y construcción de niños y niñas sanos, plenos y dueños de su individualidad. #EsHoraDeActuar.

Ma. Cristina Arguello P.
Psicóloga Clínica.

INFANCIA INTERRUMPIDA: El trabajo infantil debe doler a todos

Pensemos en nuestros mejores recuerdos de aquellos años de infancia. En mi caso: las visitas a la abuela y los ricos pasteles que nos preparaba con cariño; los domingos de ocio, durmiendo un par de horas más, desayunando mientras veía la tele sin ninguna preocupación; las tardes de primos, jugar a las escondidas y compartir golosinas. Se dice que la infancia es la más bella y agradable de todas las etapas del desarrollo, muchos quisieran regresar a estos años dichosos en los que no era necesario preocuparse por nada, pero ¿vivimos todos una infancia de ensueño, con pasteles, juegos, descanso y sonrisas?

En la infancia, el juego, el aprendizaje y la socialización con los pares son esenciales para enfrentar las situaciones que el día a día les depara. El juego es el recurso más potente del infante, le es útil para aprender, resolver problemas, desarrollar sus capacidades mentales y exteriorizar sus deseos, afectos e insatisfacciones. La UNESCO en el texto: El Niño y el juego: planteamientos teóricos y aplicaciones pedagógicas, afirma que: “el juego es vital, condiciona un desarrollo armonioso del cuerpo, de la inteligencia y de la afectividad. Quien no juega es un niño enfermo, de cuerpo y de espíritu”. Toda actividad que obstaculice en el niño el acto de jugar resulta nociva para su sano desarrollo integral.

El trabajo infantil interrumpe la infancia; al realizar actividades laborales, los niños están expuestos a diversos peligros, se reducen sus horas de descanso, acceden a dinero sin mayor control y se pone en riesgo la posibilidad de un mejor futuro al distanciarse de las actividades escolares. Estos niños sufren problemas de salud como agotamiento, lesiones, mala alimentación, entre otros. Nos encontramos con niños desarraigados del juego y lanzados a la adultez sin tener los recursos psíquicos, físicos y emocionales para enfrentar este desafío. El trabajo infantil aumenta los índices de pobreza, reduciendo las posibilidades de acceso a un futuro más digno y con más oportunidades. También los niños trabajadores se ven expuestos a diversas formas de maltrato.

Es necesario alertar y tomar medidas inmediatas sobre estas condiciones que vulneran los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Ante este panorama, está claro que el trabajo infantil nos compete a todos como sociedad, son nuestros niños los que están siendo violentados en el afán de apoyar a sus familias. ¿Qué hacer ante este panorama? Garantizar el acceso de todo niño a la educación y a entornos seguros de sano esparcimiento y diversión. #EsHoraDeActuar.

Gloria E. Castrillón Galvis
Psicóloga, Magister en Educación

¿Qué quieren los niños en su día?

Recientemente me llegó un video al whatsapp donde un grupo de niños de varias edades jugaban mientras sus padres eran entrevistados. La pregunta era: “¿qué es lo que le gustaría a tu hijo como regalo?”

Las respuestas eran variadas, como variados son los gustos de los niños: que una bicicleta, que un videojuego, que una muñeca, que pantalones… Pero la sorpresa fue de los padres cuando sus respuestas fracasaron estrepitosamente frente a los deseos de sus hijos. ¿Qué querían sus hijos? Atención.

Los niños querían el tiempo que el celular de sus padres les roba. “No me hace caso”. “Cuando le hablo tengo que gritarle porque siempre está en el teléfono”. “A veces mejor me voy, porque cuando le llega un mensaje o una llamada, se olvida de mí”. Todas las respuestas fueron de este calibre.

Los padres, que miraban lo que decían sus hijos, entre avergonzados y dolidos, lloraban. Yo lloré porque me vi retratada. Entonces, ¿qué quieren los niños en su día? La respuesta parece simple: nos quieren, nos buscan, nos necesitan y nos añoran.

La violencia no solamente es física o sexual. La violencia contra nuestros niños puede ser ignorarlos, y puede empezar en casa y por los más cercanos. El olvidarse de nuestros hijos por chatear, por conversar, por chismear o por trabajar en exceso es también violencia, porque estamos siendo negligentes y eso también es violencia.

Y si hablamos de violencia física, según cifras del estudio “Niñez y Adolescencia desde la intergeneracionalidad” (2016), realizado por el Observatorio Social del Ecuador y otras organizaciones que trabajan por la infancia, uno de cada tres niños es golpeado en su hogar cuando sus cuidadores consideran que han cometido un error. Probablemente errores que no cometerían si estuviéramos más pendientes de ellos. O si tuviéramos la misma respuesta de alerta cuando ellos nos buscan o nos llaman que cuando suena un mensaje en nuestro teléfono.

Entonces, ¿qué les vamos a regalar a nuestros niños en su día? #EsHoraDeActuar

 

María Verónica Barreiros

ABUSO SEXUAL INFANTIL

Defendiendo la niñez
El abuso sexual es uno de los principales riesgos a los que se ven expuestos los niños cuando los adultos no les hablan con claridad de educación sexual.

Creer que el niño no está preparado para oír de sexualidad es uno de los errores más grandes que los adultos cometemos. Nos inventamos historias fantásticas tan irreales para poder explicar cómo vinieron al mundo, la cigüeña, la semillita, que vino del cielo, que diosito nos puso en la barriga, etc. 

Este tipo de explicaciones son más comunes de lo que parecen, y se dan por una serie de miedos que están enraizados en la sociedad latinoamericana que impide ser más abiertos respecto a la sexualidad.

Creemos que es poco frecuente, que solo se ejerce con violencia, que solo ocurre en estratos sociales bajos, que si ocurre lo sabremos en seguida y más que nada creemos que nunca nos pasará, ni lo viviremos de cerca.

Pero las cifras son alarmantes: 1 de cada 4 niñas y 1 de cada 6 niños es abusado sexualmente antes de cumplir los 18 años.

El abuso ocurre muchas veces de forma sutil, con chantaje y amenazas, ocurre en todo nivel social , alto, medio y bajo , y muchas veces ni lo sabremos hasta años después, cuando adultos valientes deciden contar lo que les pasó de
pequeños.

Abuso sexual infantil no es solo violación como muchos pensamos, es utilizar a un niño como objeto sexual, es un abuso de poder, de confianza, de respeto, de miedo, no solo contacto físico, también importa la intención del abusador.

Definiendo “abuso sexual”
Abuso es hacer que un niño presencie un acto de sexualidad en adultos, que le toquen sus partes íntimas, es hablar de temas sexuales no acordes para su edad.

Lo que no nos damos cuenta es que el 90% de abusos vienen de personas que se encuentran en el entorno del niño cotidianamente.

Nos pasamos enseñando y diciendo a nuestros hijos que no hablen con personas que no conocen, que no acepten regalos de extraños, que no tomen bebidas abiertas de nadie, etc.

Pero lo que nunca les enseñamos es que estas actitudes inapropiadas pueden venir por parte de un tío, primo, padrastro, padre, vecino, chofer de bus, entrenador o sacerdote.  Menos del 5% de los casos son denunciados justamente por no causar problemas familiares o disputas, solamente el 15% de las víctimas de abuso sexual hablarán de lo ocurrido.

Dos temas básicos para la prevención de abuso

  • Educación sexual
  • Criar hijos seguros de sí mismos y asertivos.

La familia es la que enseña las primeras cosas de lo que pasa en la vida de los niños, y es por eso que nosotros como padres tenemos que tener responsabilidad, y la responsabilidad pasa por la información, los niños tienen que saber desde pequeños sobre sexualidad.  Pero va mas allá de solo hablar del acto biológico, también hay que hablar del respeto, el cuidado, el autocuidado que es lo que va a influir en su adultez, una visión integral.

Los niños muchas veces van a probar hasta donde pueden preguntar a los papás sin que estos tengan vergüenza y deben saber que sus padres resolverán todas sus dudas y son una fuente confiable.

Tendemos a dejar que la escuela, los amigos, películas o el internet sea el que le informa a sus hijos sobre la sexualidad.

Hace algunos años aprendíamos sobre sexo con la revista playboy que se robaban los niños de sus padres y llevaban a la escuela para ver con sus amigos como el gran trofeo; ahora, los tiempos han cambiado, los niños tienen un acceso a todo lo relacionado con sexo y con pornografía en internet. Saben tanto o más que los adultos.

Tenemos tanto miedo de nombrar las partes íntimas por su nombre, podemos decir: hombro, codo, barriga, rodillas pero no podemos pronunciar la palabra pene y le ponemos un millón de apodos como: pollito, pajarito, pepito…

El mundo real es que ya las cigüeñas no existen, creo que ya no conozco ni un niño que se crea esa historia, es difícil mantener a nuestros hijos en una burbuja y no ver el mundo real.

El trabajo en prevención está orientado a criar hijos que no estén expuestos a violencia en sus casas, que puedan tener confianza en los adultos para contarles sus problemas e inquietudes. Se debe criar hijos que sean seguros de si mismos, que tengan la capacidad de tomar decisiones.

Todo esto ayuda en la protección ante un abuso, los abusadores no van donde niños que saben lo que quieren y saben cómo decir no, van al más débil .

Enseñar a los niños a poner límites cuando sienten que su espacio personal está siendo invadido es muy importante, deben conocer sus derechos y que tienen la obligación a decir NO ante situaciones que no les agradan o que les incomodan.

Señales de alarma:
Debemos estar atentos ante síntomas y señales que nos pueden alertar acerca de un abuso en nuestros hijos:

  • Irritación genital
  • Rechazo al contacto físico
  • Conducta o lenguaje sexual de adulto
  • Tristeza
  • Regresiones
  • Retraimiento
  • Bajas calificaciones, etc.

Los secretos son un punto básico a tratar con los niños. Es el arma que utiliza el abusador, haciéndoles creer que bajo ninguna situación pueden traicionar la confianza de la persona que les ha compartido un
secreto y que si lo cuentan nadie los creerá y además romperán la familia y harán sufrir a sus padres. Hay que enseñar a los niños a diferenciar entre secretos buenos y secretos que incomodan, estos últimos nos hacen sufrir, generan malestar, dolor y siempre hay que contarlos.

Podemos ayudar a bajar las cifras alarmantes de abuso en el mundo, podemos poner un grano de arena y ayudar no solo a nuestros hijos, sino a nuestra comunidad, les invito a ayudarnos en esta difícil pero importante tarea.

 

María José Sevilla

Psicóloga Clínica

Co Fundadora Fundación Azulado

El abuso sexual infantil: la prevención empieza hablando

Como padres, a menudo nos encontramos avocados a tomar decisiones importantes respecto a la educación de nuestros hijos. Hacemos todo lo posible por prepararlos para la vida, lo cual conlleva enfrentar situaciones difíciles. Nos es fácil comunicarles temas ligeros como el deporte, los estudios, asuntos cotidianos, pero al tratarse de temas delicados que podrían vulnerar su integridad, como es el caso del abuso sexual infantil, preferimos no hablar de ello, es más, ni siquiera nos atrevemos a pensarlo. Haríamos lo que esté a nuestro alcance para evitarles cualquier dolor. Sin embargo, es necesario que tomemos conciencia que al no hablar de este tema los ponemos en una situación de mayor vulnerabilidad.

¿Qué podemos hacer para protegerlos? Este artículo tiene como objetivo abordar conceptos básicos para que los padres inicien su labor en la tarea de prevenir el abuso sexual.

¿Por dónde empezar?

  • Factores de protección

Cuando un padre trata a un niño con respeto, amor y paciencia, afecta positivamente al niño de por vida, facilitando su capacidad para cultivar y mantener amistades,

para manejarse en la escuela y posteriormente en el trabajo, lograr un matrimonio feliz y algún día ser buen padre o madre. Se ha demostrado que existen ciertos factores que disminuyen este riesgo y mejoran la capacidad de los padres para superar dificultades, ayudándoles a criar niños sanos y felices.

 

¿Cuáles son los factores de protección que fortalecen a las familias?

El cariño y la cercanía. Los padres que desarrollan un adecuado lazo afectivo y que satisfacen las necesidades básicas de sus hijos establecen las bases de una

relación amorosa y de confianza. También estimulan el desarrollo del cerebro y

les enseñan a relacionarse de manera positiva con los demás.

Conocimientos de crianza y del desarrollo infantil y juvenil. Los padres que tienen conocimiento básicos sobre el desarrollo infantil, pueden entender las necesidades de sus hijos y el tipo de ayuda y disciplina más adecuados para cada etapa del crecimiento.

La capacidad de los padres para salir adelante. Ser padre puede ser estresante sobretodo cuando existen dificultades familiares, personales o laborales. Los adultos que cuentan con un círculo de apoyo pueden sobreponerse más efectivamente al estrés y enfrentar retos cotidianos.

Vínculos sociales. La familia y los amigos forman una red de apoyo beneficiosa. Los niños se benefician del contacto con otros adultos y sus familias, Childwelfare, (2011) Strengthening Families and Communities.

  • Infórmese.

¿Qué es el abuso sexual infantil? Es una de las manifestaciones más graves del maltrato hacia la niñez, se produce cuando un adulto o niño mayor, utiliza la fuerza, manipulación psicológica, seducción, amenazas para involucrar a un niño en cualquier tipo de actividad sexual (OPS 2003).

Es importante tomar conciencia de que el abuso sexual infantil es una realidad escondida que no distingue clases sociales, etnias, ni género. Según la Organización Mundial de las Naciones Unidas, en América Latina cada minuto 4 menores son víctimas de abuso y explotación sexual (3 de cada 4 son niñas). Lo más preocupante es que en más del 80% de los casos, el abuso proviene de personas cercanas al niño, gente de confianza o familiares y no de extraños como se pudiera creer.

En la mayoría de ocasiones el abuso sexual no se ejerce siempre con violencia, el agresor utiliza la manipulación, engaños, amenazas o premios para dominar al niño.

  • Hable de sexualidad con su hijo, aunque le resulte incómodo.

La educación sexual, basada en el amor y en los valores familiares, impartida por los padres y reforzada por las instituciones educativas, es pieza clave en la prevención del abuso sexual. Antes de topar el tema del abuso sexual es necesario que desde temprana edad, se haya manejado nociones básicas de sexualidad como diferencias entre niño y niña, embarazo y concepción, entre otros; así se facilitará el abordaje de estrategias preventivas, el niño desarrollará confianza en el adulto y le será más fácil comunicarle cualquier inquietud respecto al tema. No es posible no educar sexualmente, por acción u omisión se transmite un mensaje a los hijos. Si no se habla de sexualidad el mensaje que capta su hijo es “de este tema no se habla”, buscará información de otras fuentes y no sentirá la confianza de contarle si algo le sucediera.

¿Cuáles son los conceptos claves que debemos transmitir a nuestros hijos?

Mi cuerpo es mío. Explique al niño cuales son las partes privadas de su cuerpo (pene, vagina, ano). Privado quiere decir que solamente pueden tocarlas o verlas su papá, mamá o persona que lo cuida, para limpiarlo o el médico para examinarlo en presencia de los padres.

Decir NO. Explicar al niño que si alguien trata de tocarlo en sus partes íntimas, sin importar que sea una persona cercana, el debe decir NO, salir del lugar inmediatamente y pedir ayuda a un adulto en quien confíe.

En este punto existen 2 temas subyacentes que cabe reforzar a diario: la diferencia entre el respeto y la obediencia ciega al adulto y la asertividad.

Nuestra cultura las relaciones adultos-niños están basadas en un modelo vertical, en el cual los adultos ejercen el poder de una manera respetuosa o amenazante. Los niños que están inmersos en ambientes violentos tienen mayor predisposición a tolerar la agresión y son más indefensos ante abuso. Por otro lado, los niños que son concientes de sus derechos, que viven en un ambiente basados en el respeto serán capaces de discernir una situación amenazante e incluso reaccionar ante un adulto que trate de vulnerar sus derechos.

Secretos que incomodan. Cuando un adulto abusa de un menor va a pedirle que guarde en secreto lo ocurrido. Utilizará la amenaza, soborno y manipulación para que el niño no divulgue lo sucedido. El menor debe saber que esta persona está actuando erróneamente, que este tipo de comportamiento nunca son responsabilidad del niño y que el no debe guardar un secretos que le causen dolor o incomodidad. Para que el niño se arriesgue a hablar de lo ocurrido, debe tener una relación de confianza con el adulto.

Las víctimas que revelan sus experiencias tempranamente pueden recibir ayuda oportuna y los efectos psicológicos negativos asociados a mantener el secreto durante años serán mitigados.

Contacto apropiado e inapropiado. Enséñele a valorar y cuidar su cuerpo, a comprender que las emociones y las vivencias corporales pueden ser valiosas y placenteras. De esta manera podrá diferenciar cuales son las señales de alerta que da su cuerpo cuando algo que no le gusta está sucediendo y aprenderá a discriminar entre las caricias que le gustan y las que le hacen sentir incómodo.

  • Manténgase alerta.

Los padres debemos estar atentos al leguaje verbal y corporal de nuestros hijos, esto nos da la medida de cómo se encuentran emocionalmente. A continuación algunos síntomas que pueden alertarnos si nuestros hijos están viviendo situaciones difíciles. Estos síntomas no son exclusivos para reconocer abuso sexual, pero nos deben dar una pauta de que algo está afectando al niño.

  • Cambio radical de conducta
  • Síntomas físicos: irritación o dolor genital
  • Retraimiento notorio, tristeza
  • Rechazo a todo contacto físico
  • Conducta o lenguaje sexual de adulto
  • Regresiones
  • Baja sustancial en el rendimiento escolar
  • Aislamiento

 

  • Cómo reaccionar si sucede.

Ningún padre quisiera afrontar esta situación, pero puede resultar útil estar conciente del comportamiento que debe adoptar en caso de que sucediera. Las consecuencias del abuso serán menos graves si la actitud del adulto es comprensiva. ¿Cómo debe actuar?

Mantenga la calma. El niño sufre una gama de emociones, evite proyectar las suyas para reducir el grado de vergüenza y culpabilidad.

Escúchelo. Permita que el niño se desahogue, muéstrese solidario.

Créale. Es muy poco frecuente que un niño mienta respecto a agresiones sexuales.

Agradézcale por habérselo contado. Dígale que hizo lo correcto y que es muy valiente por hacerlo.

No lo acose a preguntas. Deje que el niño comparta lo que desee en ese momento.

El niño no es culpable. El adulto, aunque sea una persona cercana, es el   responsables de este acto. Nunca responsabilice al niño.

Busque ayuda profesional. El acompañamiento psicólogico es imprescindible para procesar el abuso.

 

Involúcrese, sea parte de la solución.

El silencio es el principal cómplice en casos de maltrato. Si presencia una situación en la que los derechos de los niños son vulnerados, intervenga, sea solidario.

¡El bienestar de los niños es responsabilidad de todos!

 

Paulina Ponce, M.S.

Psicóloga Clínica Infantil

Directora de Fundación Azulado

 

 

 

 

 

El maltrato y la violencia

El maltrato y la violencia afectan la autoestima de niñas, niños y adolescentes y pueden ocasionar consecuencias a largo plazo. En el estudio realizado de acuerdo a base de datos en denuncias (INFA), se muestra que más del 44% de los niños de entre 6 y 17 años en Ecuador, están expuestos a castigos violentos (golpes, insultos, abusos sexuales y psicológicos) en el ámbito familiar y el sistema educativo. El 30% de niños sufren golpes y el 18 % sufren mofas de parte de sus profesores. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las víctimas corren el riesgo de sufrir problemas conductuales, físicos y mentales como:

  • Actos de Violencia (como víctimas o perpetradores)
  • Depresión
  • Obesidad
  • Comportamientos Sexuales de Alto Riesgo
  • Embarazo no deseado
  • Consumo indebido de alcohol y drogas
  • Desempleo
  • Enfermedades del Corazón y Cáncer
  • Suicidio
  • Infecciones de Transmisión Sexual

Se pretende evitar que se continúe con el círculo de maltrato y abuso que es parte de la crianza en de estas familias y podría continuar con las siguientes generaciones. Estos problemas han llegado a ser parte de la cultura de estas poblaciones, es lo que Di Nito identifica como “Pobreza o maltrato por Cultura” y cuya solución es la niñez. Afirma que “es necesario desarrollar una estrategia para que se pueda interrumpir la transmisión de los valores de clase social baja de generación en generación. La estrategia debe tratar de prevenir la socialización de los niños dentro de ambientes de inestabilidad familiar, falta de motivación, crimen y delincuencia, entre otros” (2010).

Además de las mencionadas consecuencias psicológicas y sociales para la población, el maltrato infantil tiene un impacto económico que abarca costos onerosos que podrían ser evitables como:

  • La hospitalización del niño o adolescente por el daño causado por el abusador.
  • Los tratamientos psiquiátricos y psicológicos consecuencia de los traumas a los que se debe dar tratamiento.
  • Servicios e intervención social para la infancia cuando existe un conflicto familiar en el que hay que retirar a los niños de sus hogares.
  • Los costos sanitarios a largo plazo.
  • Todos los problemas antes mencionados pueden evitarse y ahorrar al gasto público millones de dólares con la prevención. La esperanza de una población con comportamientos constructivos y de mejores realidades depende de cuánto estemos invirtiendo en la niñez en este momento. Ecuador ha hecho mucho, pero aún queda un gran camino por recorrer para erradicar la desigualdad, la violencia y la pobreza que son los males más arraigados en nuestra sociedad.

Links de interés
http://disciplinapositivaespana.com/

http://educayaprende.com/

https://plan-international.org/es/ecuador

Ser firme y amable a la vez ¡es posible!…Especialmente con los hijos.

 

 

El año pasado, escribí este artículo para el Blog Mamás Modernas y se publicó hace ya algunos meses. He hecho modificaciones casi imperceptibles para poder compartirlo ahora con ustedes.

En un viaje muy específico que realicé dentro del país, me acerqué al counter de una aerolínea en el aeropuerto de Guayaquil para chequearme en mi vuelo a Quito. Con sorpresa, me enteré que el horario que yo había comprado no existía y el siguiente vuelo era ¡5 horas más tarde! Me sentí frustrada y muy enojada, estaba tan molesta que sentí como la sangre se me concentraba en la cara y en cuestión de milésimas de segundo habían pasado por mi mente todas las palabras que quería decirles a las personas que me atendían en un tono de voz, digamos… muy poco amable.

Entonces recordé que mi viaje a Guayaquil fue para certificarme como facilitadora de Disciplina Positiva: una metodología educativa y de crianza que se basa en la combinación de la firmeza y la amabilidad, en el respeto mutuo como base de toda sana relación. “No puedo ser tan incoherente”, pensé. Entonces respiré y me aguanté todo lo que quería decir y hacer en ese momento. Conversé con firmeza, expresando mis sentimientos, derechos y deseos. Lo hice sin faltar al respeto a nadie, sin exaltar mi tono de voz y hasta siendo amable, poniéndome en los zapatos de ellos. Supe desde el comienzo de mi intervención, que las personas que me escuchaban sabían que mis argumentos eran honestos, no negociables y comprensibles, a la vez. Y aunque al comienzo sí hubo resistencia, mi constancia y actitud lograron mi objetivo: solucionaron mi inconveniente de la mejor manera posible.

Mientras venía en el avión pensaba: “Es posible ser firme y amable a la vez, lo que aprendí es aplicable”. Pensé en la relación padres/madres-hijos. ¿Cuántas veces estamos por explotar y tenemos la capacidad de respirar antes de actuar? ¿Cuántas veces podemos mantener la firmeza y la amabilidad a la vez cuando un hijo nos “saca de quicio”? ¿En cuántas ocasiones expresamos a nuestros hijos cómo nos sentimos (y no cómo pensamos) nosotros respecto a sus actos o actitudes? ¿En cuántas ocasiones hemos faltado al respeto a los niños cuando nos sentimos frustrados o enojados? ¿Somos capaces de ponernos en los zapatos de nuestros hijos cuando se equivocan? ¿Somos constantes en las estrategias que utilizamos para enseñar a nuestros hijos los comportamientos y actitudes adecuadas?… En fin, en conclusión, pensé “muchas veces respetamos más a los desconocidos, que a las personas que más amamos”.

La realidad es que no existe un manual de cómo ser los mejores padres posibles, y tampoco los niños vienen con instrucciones de crianza. Pero me siento orgullosa y agradecida de poder sembrar mi granito de arena para hacer de esto algo más real. En Fundación Azulado realizamos talleres grupales y sesiones particulares para que padres y madres encuentren nuevas y más efectivas estrategias para criar a hijos sanos y felices sin utilizar la violencia.

Ser firme y amable a la vez es una habilidad que necesita práctica y constancia, aún así, esto no garantiza que no volveremos a fallar… una, otra y cientos de veces. Pero tenemos que estar conscientes que los beneficios de esta técnica deben empezar en casa; en la relación entre padre y madre, en la relación padre/madre e hijos, y toda relación con el mundo exterior. Así criaremos niños que controlen sus emociones y respeten a los demás, porque no podemos olvidar que la mayor fuente de aprendizaje de los niños es el ejemplo de sus padres.

 

Carolina Lanas S.