“Soy profesor”

El profesor que recordamos siempre no es precisamente aquel que nos enseñó perfectamente cómo escribir la “A”. Tampoco la profesora que tuvo la estrategia más eficaz para enseñarnos a leer. Ni el que lograba que siempre estemos “calladitos”.

Nos acordamos del profesor que se preocupó por nosotros; del que miró más allá de nuestro rol de alumnos para vernos como seres humanos, únicos e imperfectos. De la que demostró interés por cómo estábamos, por lo que pensábamos y por cómo nos sentíamos. De ese profesor que nos cuidaba y de la que nos hacía reflexionar y nos enseñaba a expresarnos. De todos ellos, ¡sí nos acordamos!

Recordamos con cariño a los profesores que nos demostraban cómo cada uno de nosotros era importante en sus vidas, a los que sentimos que les importábamos de verdad, a los que nos querían. De esos, que de todas estas maneras nos protegían, nos acordamos siempre.

Y ese es el rol principal de los profesores. El de guiar y acompañar; el de enseñar a prevenir situaciones de riesgo; de mirar a los niños más allá de “alumnos” y mirarlos como individuos. Tienen el rol de enseñar a SER, desde el SER; de aceptar y acoger las diferencias, la diversidad. El rol del profesor es de acompañar a sus alumnos en su desarrollo para lograr una vida plena.

El decir “soy profesor” significa ser parte importante de la salud mental y emocional de los niños. Es verdad que los padres tenemos la responsabilidad principal de guiar y educar a nuestros hijos en valores, emociones, prevención de violencia y protección. Pero las personas que trabajamos para los niños compartimos la responsabilidad de cuidarlos, guiarlos y protegerlos.

Un profesor puede ser esa persona que brinde a un estudiante un espacio seguro que en casa no encuentra. Una profesora puede entregar a sus alumnos herramientas para la vida que nadie más le enseñará. Por todas estas razones, la labor de los educadores es fundamental. Va mucho más allá de impartir conocimiento; los maestros tienen en sus manos la infancia del futuro de la sociedad.

¡Gracias, profesores!

Fernanda Baca