Paz

La paz, sin duda, tiene una serie de connotaciones que van desde lo puro y sencillo, como aquellos sentimiento de amor, unión, fraternidad, humildad y humanidad, hasta los anhelos de trascender espiritualmente como instrumentos de fe y verdad.

Para quienes tenemos la vocación de servir, la paz es el principio de una sana, pacífica y no violenta convivencia entre los seres humanos. Creemos en la resolución de conflictos de manera pacífica, respetuosa y armoniosa. Estamos convencidos, como bien dijo Gandhi, que “no hay camino para la paz, la paz es el camino”.

Si pensamos en las personas que son víctimas de xenofobia o cualquier tipo de discriminación, en los casos de mujeres violentadas, o la cantidad de niños que fueron y están siendo abusados sexualmente, debemos cuestionarnos sobre cómo estamos desarrollándonos como sociedad. ¿Cuáles son los valores con los que queremos criar y educar a las nuevas generaciones? ¿Dónde está el sentido de nuestra vida si no tratamos con respeto y amor a nuestros seres más cercanos y queridos? ¿Qué principios de vida queremos dejar en nuestras familias, a través de nuestro ejemplo, para construir una sociedad más justa, equilibrada y armoniosa?

A veces podemos sentir que no somos muchos los que aún creemos que el amor y el respeto deben ser la base de la educación de nuestros niños. La paz que llevamos a diario a nuestros hogares y comunidades, será el pilar más fuerte que sostendrá a nuestros hijos en un mundo convulso y amenazado por las guerras, por la ambición de quienes ejercen control en los gobiernos o por el desequilibrio que generan las adicciones.

Si todos los seres humanos buscamos la paz individual y emocional como medio para alcanzar la felicidad, que sea éste un ideal de vida para otorgar a nuestros niños un camino de sueños, ilusiones, esperanza y oportunidades.

Hoy, Día Internacional de la Paz, pedimos a todos los organismos, gobiernos, entidades públicas y privadas, familias y personas, que se unan a nuestra causa: la prevención del maltrato y abuso infantil para garantizar futuras generaciones pacíficas.

Ma. Soledad Andrade