VACACIONES SIN TEMORES

Las vacaciones son una época del año que muchos padres “tememos”. Sentimos que debemos tener a nuestros hijos ocupados en múltiples actividades establecidas y presión por pasar más tiempo del día con ellos. Sin embargo, es importante saber que vacaciones sanas y divertidas no significa que los niños tienen que pasar de vacacional en vacacional, o de actividad en actividad, o de viaje en viaje. Las vacaciones están hechas para descansar, también para que los niños se aburran un poco, y así empiece a actuar su creatividad buscando en qué entretenerse. ¿Recuerdan sus vacaciones de verano?.
Esta época es un buen momento para que nuestros hijos dejen su zona de confort y exploren distintas actividades, compartan tiempo con personas que están fuera de su rutina diaria y comprueben las cosas que pueden llegar a imaginar en su tiempo libre. Es un buen momento para aprovechar que no hay tareas ni exámenes, probar cosas nuevas y encontrar nuevos potenciales dentro de sí mismos.
Unas vacaciones sanas suelen tener ciertas características importantes. Primero, debemos intentar que los niños no se queden dentro de casa todo el tiempo haciendo uso de los dispositivos electrónicos o mirando la televisión. Es importante que salgan al patio o lugares donde puedan correr, explorar, montar bicicleta, etc. Así promovemos el juego, solos o con otros niños, y el movimiento.
Segundo, intentemos fomentar la interacción con nuevos pares y estimular sus habilidades interpersonales. Puede ser con un par de semanas en un vacacional, un par de días a la semana en una clase de interés del niño, salir a un parque o club cercano a casa, juntarse con familiares y vecinos a los que no se les ve tan seguido, ir a un lugar al aire libre que tenga juegos infantiles, realizar actividades deportivas, etc.
Tercero, es importante que los niños también tengan días para solamente descansar, días en los que puedan relajarse, tomarse su tiempo para estar listos, dormir más si es lo que quieren, y no seguir un horario rígido. El cargarles con actividades estructuradas puede hacer que terminen el verano más cansados de lo que empezaron.
Y por último, de ser posible, es importante que los padres compartan algunos días con sus hijos aparte de los fines de semana, que les den tiempo de calidad y momentos de cercanía. Que realicen juntos actividades divertidas (tanto para los niños como para los adultos) y más que nada que pasen momentos agradables conociendo un lugar nuevo, caminando en la naturaleza y saliendo de la rutina.
No se necesita tener mucho dinero, tener semanas libres de trabajo, ni crear actividades elaboradas. Lo importante de las actividades vacacionales es que sean una oportunidad para unirse, conocerse, interactuar en espacios más libres, menos estructurados, y más relajados. De esta forma fomentamos la independencia, creatividad y las relaciones sociales de los niños, también el vínculo familiar y seguramente también se crearán lindas memorias que carguen de energía a los niños para el siguiente año escolar. Los adultos somos quienes debemos promover estas situaciones en nuestras familias.
Les deseo unas vacaciones divertidas a sus niños, y a nosotros, padres, la oportunidad de darnos espacios para de salir de la rutina, compartir y aprender de nuestros hijos.

Claudia Faini
Psicóloga Clínica