El abuso sexual infantil: la prevención empieza hablando

Como padres, a menudo nos encontramos avocados a tomar decisiones importantes respecto a la educación de nuestros hijos. Hacemos todo lo posible por prepararlos para la vida, lo cual conlleva enfrentar situaciones difíciles. Nos es fácil comunicarles temas ligeros como el deporte, los estudios, asuntos cotidianos, pero al tratarse de temas delicados que podrían vulnerar su integridad, como es el caso del abuso sexual infantil, preferimos no hablar de ello, es más, ni siquiera nos atrevemos a pensarlo. Haríamos lo que esté a nuestro alcance para evitarles cualquier dolor. Sin embargo, es necesario que tomemos conciencia que al no hablar de este tema los ponemos en una situación de mayor vulnerabilidad.

¿Qué podemos hacer para protegerlos? Este artículo tiene como objetivo abordar conceptos básicos para que los padres inicien su labor en la tarea de prevenir el abuso sexual.

¿Por dónde empezar?

  • Factores de protección

Cuando un padre trata a un niño con respeto, amor y paciencia, afecta positivamente al niño de por vida, facilitando su capacidad para cultivar y mantener amistades,

para manejarse en la escuela y posteriormente en el trabajo, lograr un matrimonio feliz y algún día ser buen padre o madre. Se ha demostrado que existen ciertos factores que disminuyen este riesgo y mejoran la capacidad de los padres para superar dificultades, ayudándoles a criar niños sanos y felices.

 

¿Cuáles son los factores de protección que fortalecen a las familias?

El cariño y la cercanía. Los padres que desarrollan un adecuado lazo afectivo y que satisfacen las necesidades básicas de sus hijos establecen las bases de una

relación amorosa y de confianza. También estimulan el desarrollo del cerebro y

les enseñan a relacionarse de manera positiva con los demás.

Conocimientos de crianza y del desarrollo infantil y juvenil. Los padres que tienen conocimiento básicos sobre el desarrollo infantil, pueden entender las necesidades de sus hijos y el tipo de ayuda y disciplina más adecuados para cada etapa del crecimiento.

La capacidad de los padres para salir adelante. Ser padre puede ser estresante sobretodo cuando existen dificultades familiares, personales o laborales. Los adultos que cuentan con un círculo de apoyo pueden sobreponerse más efectivamente al estrés y enfrentar retos cotidianos.

Vínculos sociales. La familia y los amigos forman una red de apoyo beneficiosa. Los niños se benefician del contacto con otros adultos y sus familias, Childwelfare, (2011) Strengthening Families and Communities.

  • Infórmese.

¿Qué es el abuso sexual infantil? Es una de las manifestaciones más graves del maltrato hacia la niñez, se produce cuando un adulto o niño mayor, utiliza la fuerza, manipulación psicológica, seducción, amenazas para involucrar a un niño en cualquier tipo de actividad sexual (OPS 2003).

Es importante tomar conciencia de que el abuso sexual infantil es una realidad escondida que no distingue clases sociales, etnias, ni género. Según la Organización Mundial de las Naciones Unidas, en América Latina cada minuto 4 menores son víctimas de abuso y explotación sexual (3 de cada 4 son niñas). Lo más preocupante es que en más del 80% de los casos, el abuso proviene de personas cercanas al niño, gente de confianza o familiares y no de extraños como se pudiera creer.

En la mayoría de ocasiones el abuso sexual no se ejerce siempre con violencia, el agresor utiliza la manipulación, engaños, amenazas o premios para dominar al niño.

  • Hable de sexualidad con su hijo, aunque le resulte incómodo.

La educación sexual, basada en el amor y en los valores familiares, impartida por los padres y reforzada por las instituciones educativas, es pieza clave en la prevención del abuso sexual. Antes de topar el tema del abuso sexual es necesario que desde temprana edad, se haya manejado nociones básicas de sexualidad como diferencias entre niño y niña, embarazo y concepción, entre otros; así se facilitará el abordaje de estrategias preventivas, el niño desarrollará confianza en el adulto y le será más fácil comunicarle cualquier inquietud respecto al tema. No es posible no educar sexualmente, por acción u omisión se transmite un mensaje a los hijos. Si no se habla de sexualidad el mensaje que capta su hijo es “de este tema no se habla”, buscará información de otras fuentes y no sentirá la confianza de contarle si algo le sucediera.

¿Cuáles son los conceptos claves que debemos transmitir a nuestros hijos?

Mi cuerpo es mío. Explique al niño cuales son las partes privadas de su cuerpo (pene, vagina, ano). Privado quiere decir que solamente pueden tocarlas o verlas su papá, mamá o persona que lo cuida, para limpiarlo o el médico para examinarlo en presencia de los padres.

Decir NO. Explicar al niño que si alguien trata de tocarlo en sus partes íntimas, sin importar que sea una persona cercana, el debe decir NO, salir del lugar inmediatamente y pedir ayuda a un adulto en quien confíe.

En este punto existen 2 temas subyacentes que cabe reforzar a diario: la diferencia entre el respeto y la obediencia ciega al adulto y la asertividad.

Nuestra cultura las relaciones adultos-niños están basadas en un modelo vertical, en el cual los adultos ejercen el poder de una manera respetuosa o amenazante. Los niños que están inmersos en ambientes violentos tienen mayor predisposición a tolerar la agresión y son más indefensos ante abuso. Por otro lado, los niños que son concientes de sus derechos, que viven en un ambiente basados en el respeto serán capaces de discernir una situación amenazante e incluso reaccionar ante un adulto que trate de vulnerar sus derechos.

Secretos que incomodan. Cuando un adulto abusa de un menor va a pedirle que guarde en secreto lo ocurrido. Utilizará la amenaza, soborno y manipulación para que el niño no divulgue lo sucedido. El menor debe saber que esta persona está actuando erróneamente, que este tipo de comportamiento nunca son responsabilidad del niño y que el no debe guardar un secretos que le causen dolor o incomodidad. Para que el niño se arriesgue a hablar de lo ocurrido, debe tener una relación de confianza con el adulto.

Las víctimas que revelan sus experiencias tempranamente pueden recibir ayuda oportuna y los efectos psicológicos negativos asociados a mantener el secreto durante años serán mitigados.

Contacto apropiado e inapropiado. Enséñele a valorar y cuidar su cuerpo, a comprender que las emociones y las vivencias corporales pueden ser valiosas y placenteras. De esta manera podrá diferenciar cuales son las señales de alerta que da su cuerpo cuando algo que no le gusta está sucediendo y aprenderá a discriminar entre las caricias que le gustan y las que le hacen sentir incómodo.

  • Manténgase alerta.

Los padres debemos estar atentos al leguaje verbal y corporal de nuestros hijos, esto nos da la medida de cómo se encuentran emocionalmente. A continuación algunos síntomas que pueden alertarnos si nuestros hijos están viviendo situaciones difíciles. Estos síntomas no son exclusivos para reconocer abuso sexual, pero nos deben dar una pauta de que algo está afectando al niño.

  • Cambio radical de conducta
  • Síntomas físicos: irritación o dolor genital
  • Retraimiento notorio, tristeza
  • Rechazo a todo contacto físico
  • Conducta o lenguaje sexual de adulto
  • Regresiones
  • Baja sustancial en el rendimiento escolar
  • Aislamiento

 

  • Cómo reaccionar si sucede.

Ningún padre quisiera afrontar esta situación, pero puede resultar útil estar conciente del comportamiento que debe adoptar en caso de que sucediera. Las consecuencias del abuso serán menos graves si la actitud del adulto es comprensiva. ¿Cómo debe actuar?

Mantenga la calma. El niño sufre una gama de emociones, evite proyectar las suyas para reducir el grado de vergüenza y culpabilidad.

Escúchelo. Permita que el niño se desahogue, muéstrese solidario.

Créale. Es muy poco frecuente que un niño mienta respecto a agresiones sexuales.

Agradézcale por habérselo contado. Dígale que hizo lo correcto y que es muy valiente por hacerlo.

No lo acose a preguntas. Deje que el niño comparta lo que desee en ese momento.

El niño no es culpable. El adulto, aunque sea una persona cercana, es el   responsables de este acto. Nunca responsabilice al niño.

Busque ayuda profesional. El acompañamiento psicólogico es imprescindible para procesar el abuso.

 

Involúcrese, sea parte de la solución.

El silencio es el principal cómplice en casos de maltrato. Si presencia una situación en la que los derechos de los niños son vulnerados, intervenga, sea solidario.

¡El bienestar de los niños es responsabilidad de todos!

 

Paulina Ponce, M.S.

Psicóloga Clínica Infantil

Directora de Fundación Azulado